Categorías
Abono Sevilla 2026

Para adorar a un torero no hace falta que corte orejas

Lo que ha hecho Morante de la Puebla esta tarde en la Plaza de Toros de la Maestranza de Sevilla no está al alcance de nadie, ni lo va a estar nunca. Empiezo por el final de la corrida, sin cortar una sola oreja una muchedumbre de jóvenes se lanza al ruedo para sacar a su ídolo a hombros después de una tarde memorable, irrepetible y todos los adjetivos grandilocuentes que quieran ustedes añadir. Morante no sólo resucita suertes antiguas, siguiendo la línea tanto de Gallito como de su hermano Rafael, sino que interpreta el toreo “moderno” como no está al alcance de nadie. Hoy ha dado un natural lento, reposado, templado, enroscándose al toro 360º y después lo ha rematado como nadie podía esperar, y ha toreado a la verónica como sólo él puede hacerlo, tan bien y tan “arrebatao” que sonó la música. Después puso tres pares de banderillas de forma clásica como ha visto en los videos a su inspiración Gallito, y no contento con eso pidió una silla, se sentó, cruzó las piernas como vemos en las láminas antiguar, y puso el tercer par en un emocionante quiebro con el público ya en pie. Sentado en la misma silla empezó la faena. Antes quite por tijerinas, recibo con varios pases con el capote a una mano pegado a tablas, pegado a tablas insisto, un repertorio histórico para trasladarnos a otros tiempos. (Este primer párrafo me ha salido demasiado largo, ustedes disimulen).

Como les decía una muchedumbre de jóvenes, no un triste capitalista sólo como la una, saltó al ruedo y sacó a su torero a hombros por la puerta principal después de negarles la autoridad (conste que ignoro quien es, supongo que el delegado del gobierno) que saliera por la Puerta del Príncipe. Informo a los puristas que no querían que lo sacaran a hombros por esa puerta, que a Manzanares padre, lo sacaron sus compañeros a hombros por la Puerta del Príncipe el día de su retirada habiendo cortado una sola oreja, creo recordar porque lo vi. Conste que a mí que sacaran a Morante o no por la Puerta del Príncipe me daba igual, lo importante era la cantidad de jóvenes que lo llevaban en volandas.

Del resto de la corrida destacar que ha habido varios toros de Álvaro Núñez propicios para triunfar, que Juan Ortega torea con una velocidad distinta a los demás, no sabemos cómo y que Víctor Hernández puede tener un largo recorrido porque tiene dos cosas muy necesarias en el toreo, valor y quietud. Además, brindó su último toro a Morante demostrando que además de cabeza tiene ambición.

@isanchezmejias

Categorías
General

De José a Juan, un siglo de toreo la verónica

En la tarde de ayer miércoles fue inaugurada la exposición pictórica “De José a Juan, un siglo de toreo a la verónica” con obras del pintor Álvaro Ramos. El acto tuvo lugar en las instalaciones del Círculo Mercantil e Industrial en la sevillana calle Sierpes, e interviniendo, además del pintor, el maestro de la verónica Fernando Cepeda y moderados por el periodista Álvaro Acevedo. El acto fue presentado por el presidente del Circulo Mercantil José María González Mesa.

La exposición consiste en 23 pinturas de otros tantos toreros interpretando el toreo a la verónica, puede que la suerte más bella del toreo según se comentó en la presentación, abarcando un siglo, desde José Gómez Ortega “Gallito” a Juan Ortega. El artista comentó que a cada torero le había intentado buscar su personalidad en la interpretación de la suerte, no son pinturas realistas, sino expresionistas que tratan de buscar las emociones que encierra cada pase interpretado por cada torero.


La muestra incluye 23 obras y ha estado expuesta en varias localidades inaugurándose en la Plaza de Toros de Las Ventas. Incluye pinturas de los toreros: Joselito El Gallo, Juan Belmonte, Cagancho, Curro Puya, El Soldado, Manolete, Pepe Luis Vázquez, Manolo Escudero, Mario Cabré, Ángel Luis Bienvenida, Antonio Ordoñez, Luis Segura, Antonio Gallardo, Curro Romero, Rafael de Paula, Manolo Cortés, Curro Vázquez, Pepe Luis Vargas, Fernando Cepeda, Morante de la Puebla, Pablo Aguado y Juan Ortega.


Existe un catálogo en donde cada verónica viene comentada por el periodista Gonzalo Bienvenida, y un extracto se muestra junto a cada cuadro. Les detallo alguno de los que más me han gustado:

Gallito: En sus manos elevadas una vez pasada toda la embestida, se encontraba el conocimiento absoluto del toreo. Fue el Rey de los toreros. Con Joselito El Gallo se inaugura este recorrido a cien años de toreo a la verónica. Su toreo a la verónica es etéreo por su falta de asentamiento, prácticamente de puntillas, con el compás abierto como dictó Bombita, con las mencionadas manos altas. Cuando en 1920 se cruzó ‘Bailaor’ de la Viuda de Ortega en la vida de Joselito, ya había sentado las bases del toreo venidero con tan solo 25 años.

Pepe Luis Vázquez: Su verónica era un monumento a la naturalidad, en ocasiones a pies juntos, otras veces con el compás abierto. Un concepto único basado en el temple, la suavidad y la armonía. Un equilibrio de gracia, hondura, belleza. Su sabiduría, fruto de una intuición descomunal unida a una aguda inteligencia, marcó una época en la historia de la tauromaquia por su personalidad por encima de sus números.

Antonio Ordoñez: Su facilidad con el capote era fruto de un don divino. Había mucho valor en confiar siempre que iban a responder los toros a su invitación: la colocación exacta, el cite oportuno, la acción ganada antes del embroque. Un sentimiento bien construido. Fue capaz de aunar en su toreo el arte y el valor de una forma clásica, bella, inmortal.

Curro Romero: Dueño de todas las pasiones, capaz de lo sublime y lo nefasto. Una marca imborrable en cada verónica dibujada. El liviano capote cogido con las yemas de los dedos, muy cerca de la esclavina para que pase cerquita. La pierna adelantada, el pecho lo ilumina todo. El pasito para la siguiente, el temple en el fino trazo. Romero se quedaba embelesado al contemplar las fotografías de Curro Puya. De aquella admiración aprendió a tomar el capote cortito, con esa delicadeza.

Fernando Cepeda: Su verónica reunía la capacidad de la espera al momento exacto para enganchar la embestida, el temple para llevarla cosida y el remate más allá de la cadera. Vertical, hundido, asentado. Muy puro. Fernando Domínguez decía que no comprendía cómo el toreo se equiparaba al flamenco en cuanto a su estética, porque bailando uno tiene que crecer, mientras que toreando uno se tiene que hundir sobre sus talones. Cepeda sabía hundirse con los toros.

Morante de la Puebla: Aúna todos los valores de la tauromaquia clásica. El más completo capotero de la historia y, al mismo tiempo, el más bohemio. Cuando Dios quiere torear a la verónica se encarna en Morante de la Puebla. Dentro de la trayectoria de José Antonio ha habido varios toreros distintos. Geniales, auténticos, puros. Una trinidad dividida por la maduración del cuerpo y del alma. Porque, en el caso de Morante, es el cuerpo entero el que torea. La tauromaquia vive hoy la presencia de Morante como un oasis de clasicismo.

Juan Ortega: En Sevilla le han tocado la música en tres ocasiones con el capote, por su forma de parar las embestidas, por la preciosa manera de componer, por el ritmo impregnado de sus muñecas. Su toreo ha ido evolucionando en una dirección fija, el de la eternidad. Arrebato, entrega, arte… En palabras de Juan: ‘La profundidad es algo que persigo sobre todo lo demás porque es lo más admiro. Educo al cuerpo para tener esa expresión que alcanza el toreo profundo’.


La exposición podrá verse en el Cirulo Mercantil e Industrial, de lunes a domingo, del 11 al 18 de abril de 11 a 14 y de 17 a 21 horas y el domingo 19 de abril de 11 a 14 horas. No se la pierdan


@isanchezmejias

Categorías
General

El milagro diario de Morante

El actual toreo de Morante es un milagro. Pero es más milagro que lo haga a diario y aún más que lo hiciera ayer en El Puerto con una levantera de las de aquí. El personal llenó la plaza sabiendo que a pesar de todo el milagro se podía producir, y vaya si se produjo. Cuando Morante salió del burladero para parar a su primer toro, el Levante le puso la capa por encima de la montera, pero le dio igual. Fijo al toro, que se le quedó algo retrasado y le largó una primera verónica, lenta, profunda, ceñida y casi circular con la que ya entramos en éxtasis. Después lo llevó al caballo con unas chicuelinas al paso que fueron una pura delicia para la vista. El colorado del Freixo tenía su genio y dificultades, pero Morante se había olvidado del cuerpo y seguía con el milagro, lo vimos cogido varias veces, en una el toro le rompió por mitad la muleta, “échale agua” le decían, pero debió de echarle agua bendita. Al comienzo le dio un natural inconmensurable y siguió toreando como si fuera una armonía de toro y torero. Peligro y arte que dan como resultado un estado de tensión que acaba uno como en estado de gracia. Hizo la suerte de matar despacio y dejándose ver y enterró la espada hasta la bola. Dos orejas de un público entregado, extasiado, convertido y hasta incrédulo.

Su segundo fue un toro difícil en los primeros tercios, desarmando a los subalternos que no lo pasaron bien. Morante le largó dos puyazos a toro entregado (toda la corrida fue brava en los caballos), y cuando esperábamos que iba a hacer una colombina, se puso a torear como si e toro fuera bueno y acabó haciendo que lo fuera. Otra faena milagrosa que acabó, ya con la espada de matar, con cuatro naturales citando tan de frente que parecía imposible que el toro fuera a la muleta en vez de al cuerpo. El que le susurró a Morante que el toro se podía tragar a esas alturas esos cuatro naturales de frente debió ser el Levante. Si no lo llega a pinchar estamos hablando de otras dos orejas.

La corrida de El Freixo me ha gustado, toros encastados, con su picante y brava en el caballo, aunque algunos con poca fuerza o que se acabaron pronto. El que no me ha gustado ha sido Talavante. Si Morante parece torear para él, Talavante lo hace para la galería. Olvidado lo bien que torea al natural, ahora hace el espectáculo moderno de toreo de rodillas, por el culo, flequillazos, arrucinas, y todo lo que acabe en ina, pases mirando al tendido provocando al personal, pero poco para el recuerdo. Se llevó el lote de la tarde con un segundo bravo y noble al que después de tantas inas le dieron una exagerada vuelta al ruedo. Talavente le cortó dos orejas que comparadas con las de Morante eran de pueblo.

Desgraciadamente Juan Ortega no encuentra el sitio. Se le ve con ganas y queriendo, y de vez en cuando hace el toreo por el que le esperamos. Ayer unas verónicas prodigiosas y un comienzo de faena a su segundo por bajo de los que se acuerda uno. Pero la cosa se fue diluyendo como un azucarillo de los antiguos. Eso sí recetó dos estoconazos de los que se acordará cuando pìnche a uno de triunfo.

Ayer con la levantera y Morante lleno, antier con Roca Rey ni tres cuartos. El sábado próximo con Morante y Roca Rey juntos después de lo del veto, no veto, pero que no toree, ya no hay billetes. Esperamos otro milagro … seguro

@isanchezmejias

Categorías
Abono Sevilla 2025

8 capotazos a una mano, 8

Cuando salió el cuarto toro de la tarde, tan abanto y desentendido del primer tercio como los anteriores, nadie podía imaginar que minutos después estaríamos abrazándonos por los tendidos. Cuando le cerraron al toro en el tercio, Morante y le enjaretó 8 capotazos a una mano, de esos que vemos en los videos antiguos de Gallito, a cada cual con más arte y más torería, mientras la locura se iba apoderando de los tendidos. Cuando aquello acabó sonaba la banda de música y estábamos todos de pie aplaudiendo, vitoreando al torero y abrazando a los vecinos. Si dicen que el arte es aquello que visto, gusta, lo de Morante es Arte y aparte.

Ya con la muleta se lo llevó a los medios y le compuso una faena torera y de exposición, pasándose al toro a milímetros, como siempre, y dándole todas las ventajas, hasta acabar en la puerta de cuadrillas. Se tiró a matar o morir, como si su temporada dependiera de ello. Dos orejas sin discusión, a pesar de que un presidente sin sensibilidad concediera la segunda ya con el toro arrastrándose. Vuelta al ruedo apoteósica con gritos de apoyo al torero. En su primero demostró Morante las ganas de agradar que tenía, y le sacó catorce detalles toreros a un toro que por su mal estilo no se lo merecía.

Foto Entreartes Comunicación

De lo demás poco que destacar. La corrida de Domingo Hernández, desigual de presentación, con algún toro basto, ha sido descastada, en general. Con toros tan desentendidos de la lidia que parecía que veían mal. Embestían tres veces bien y dos mal, se aburrían, se paraban, o querían echarle mano al torero. Juan Ortega ha estado queriendo toda la tarde con toros a contra estilo. Al quinto lo recibió con unas verónicas que empezaron esperanzadoras y acabaron atropelladas. El de la música, que todavía estaba obnubilado por lo de Morante arrancó a tocar. Sus dos faenas han sido meritorias para las condiciones de sus toros. Pablo Aguado también ha estado queriendo toda la tarde, pero ni en su basto tercero ni en su desentendido y descastado sexto ha podido hacer más que estar digno con ellos.

@isanchezmejias

Categorías
Abono Sevilla 2024

Limpieza de corrales

Hay diferencia entre una corrida variada y otra desigual. Cuando un aficionado te dice que la corrida ha sido variada entendemos que ha habido de todo, entre lo bueno y lo malo, pero cuando te dice que ha sido desigual entendemos que ha estado entre malo y lo peor. Pues la de ayer además de desigual fue una limpieza de corrales. No se puede venir a la Feria de Sevilla, en farolillos en día de no hay billetes, con toros que han ido desde cinqueños largos a cuatreños muy cortos, y con unas hechuras muy dispares. Una autentica limpieza de corrales. El comportamiento, además ha sido malo en general, desde los que no querían embestir, a los que lo hacían sin clase o mansos. Muy mal Garcigrande, Domingo Hernández Menos mal que Juan Ortega nos salvó la tarde en el último.

A Morante es un lujo verlo hasta con el toro malo, todo lo que hace está impregnado de su torería, aunque ayer poco de lucimiento pudo hacer. Luque está en un momento que les puede a todos los toros. Su primero se movía sin clase y su segundo fue manso, pero se agarró a él como a un clavo ardiendo, y base de pundonor fue sacándole los pases que el toro no quería. Con el público a favor le empezaron hasta a tocar la música de una banda muy predispuesta, menos mal que el torero la mandó callar, y siguió allí peleándose con el manso con sus “luquesinas” y todo. Estocada caía y una oreja.

Juan Ortega es un torero exquisito, al que algunos aficionados llaman de culto, pero que cuando torea poner de acuerdo a los cultos y a los incultos. Y es que torea muy despacio, hace que los toros le embistan a la velocidad requerida para que aquello de pueda paladear. Las tafalleras del quite al primer toro de Luque fueron un compendio de armonía y limpieza, y al último toro de la tarde, el único que embestía por derecho, le compuso una faena de esas que se quedan para el recuerdo a los sones de «Manolete». Con el toro embistiendo a la velocidad de los toros mexicanos, Juan lo llevó pegado a la muleta en una obra que iba a más en cada pase. Dos orejas muy merecidas.

@isanchezmejias

Categorías
Abono Sevilla 2023

La profecía de los “Amaya”

Morante rompe las barreras de Sevilla y corta un rabo, después de 52 años sin que un torero lo haga. Se me saltaron las lágrimas abrazando a mis amigos con los que tantas tardes de Morante he compartido, y acabé abrazando a desconocidos del tendido 3. Entonces me acorde de la chirigota del Selu y su profecía de los “Amaya” de que se iba a acabar el mundo esa semana: “Con la de años que lleva aquí el mundo y me va a tocar a mí”, decía. Pues en eso pensé, en lo tremendamente afortunados que hemos sido de presenciar y emocionarnos con la tarde de hoy. Ni en mis mejores sueños me daba posibilidad alguna de ver cortar un rabo a Morante en Sevilla, pues nada, nos ha tocado vivirlo junto a una plaza completamente entregada y feliz.

Morante recibió a su primero con una docena, una docena, de verónicas a cada cual más ceñida y más larga, levantando la primera gran ovación. El toro se quedó muy mermado después de una violenta voltereta que dejó hasta un socavón en la arena, y aunque lo intentó con gusto y torería, la cosa no acabó de despuntar. Pero se veía al torero dispuesto y al público con él, quizás en desagravio por lo del lunes. Incluso quitó por chicuelinas el toro de Ortega. Pero la apoteosis llegó en el cuarto. Lo recibió con dos faroles arriesgadísimos pegado a tablas, lo toreó de capa para ponerle un piso, quitó por tafalleras muy artísticas pasándose al toro por la faja muy despacio y muy largo, media docena de veces, incluso replicando el quite de Urdiales. La faena fue de ensueño, destacó por lo cerca que se pasó al toro en todos y cada uno de los pases que la compusieron y por la armonía de todo el conjunto. El toro era noble y fijo, pero tampoco era que embistiera con emoción, toda la emoción la puso Morante, media faena la hemos visto en pie. Se tiró a matar muy despacio y se pidieron las dos orejas y el rabo de forma muy mayoritaria. Yo, desde luego lo pedí, así que si creen ustedes que me he pasado al sector triunfalista después de criticarlo tanto, están equivocados, la faena era histórica y lo demuestra la cantidad de personas que se tiraron después al ruedo para sacarlo a hombros. No dos tristes capitalistas, doscientas personas.

Urdiales ha tenido un lote difícil. Al primero no lo atacó en las primeras tandas y acabó descompuesto, rajado e incierto, y después para matarlo, manso de oleadas. Después de lo de Morante resolvió la papeleta con dignidad, la de torear después del milagro y la de un toro incierto y molesto. La estocada ya valía la oreja que le pidieron sin mucha convicción.

Lo de Juan Ortega con la capa es un prodigio. Hace embestir a los toros a cámara lenta mientras compone una armonía que entra por los ojos recordando las fotos en sepia de Curro Puya. La faena a su primero a los sones de “Manolete” suponemos que en homenaje al vestido que decían de su inspiración, no llegó a los niveles de la de capa. Con el último no llegó a entenderse.

La foto de Morante con las orejas y el rabo en las manos quedará para la historia. Dentro de una semana, además de los que hemos tenido el privilegio de verlo, otros 40.000 contarán que también estuvieron allí, y dentro de un mes serán 100.000. Me alegro por todos ellos. A Morante lo sacó a hombros una multitud de aficionados, partidarios, amigos y familiares. El pueblo a sus pies.

@isanchezmejias

Categorías
Abono Sevilla 2022

Impresionante faena de Morante

El cuarto toro de la infumable corrida de Matilla, salió como descoordinado, dando camballás. Se acercó al burladero del 7 y en los terrenos del 5 ya lo esperaba Morante sin más preámbulos. Se le vino cruzado, casi se lo lleva por delante, no obedeció al capote y lo persiguió con malas intenciones hasta el burladero hacía donde huía el torero por pies, y hasta tuvo que tirar el capote a un lado para que no lo alcanzara. Después de unos momentos de zozobra, el matador tuvo que hacer de tripas corazón y salir a intentar pararlo otra vez. El toro seguía raro, y además empezó a cojear de la mano derecha. La plaza empezó a pedir su devolución, y cuando pegó un guiño de burriciego aquello ya era un clamor pidiendo el pañuelo verde. Entonces Morante pidió calma, incluso corrigió a su subalterno “El Lili” por darle el trapazo que se merecía el toro y le pidió suavidad. Pensamos, algo le habrá visto el torero, pero el qué. En el quite le dio unas chicuelinas con tanto desprecio como nunca habíamos visto.

Cuando cogió la muleta, pensábamos si aquello le iba a durar dos minutos o lo intentaría por la derecha. Pero se apoyó en las tablas como si el toro fuera bueno, y partir de ahí surgió la magia y la emoción de la que solo es capaz este torero. El toro acabó rompiendo en malo y hasta peligroso, pero Morante se la jugó sin cuento, con un valor seco y en una faena larga, poderosa y artistita lo metió en la canasta y fuerza de quietud y de no dudarle. A la enésima serie, ya con la música, que ese es otro enemigo con el que tiene que lidiar el torero, aquello era una locura. Cada serie mejor que la anterior, cada pase mejor que el anterior, cada “Óle” más fuerte que el anterior. Varias veces puso al público en pie. Si lo mata a la primera le hubiéramos pedido el rabo y medio toro si hiciera falta. Calculen como sería la cosa que después dos pinchazos el presidente le tuvo que dar la oreja. La vuelta al ruedo fue de época. Gracias Morante.

@isanchezmejias

Categorías
Abono Sevilla 2022

Los detalles toreros de Morante

José Antonio Morante de la Puebla está en un momento que hay que a verlo allí hasta donde aguante la cartera. Si en su anterior comparecencia nos dejó una faena primorosa a su primero, y nos regaló unas verónicas de manos altas, hoy, en su segundo, se fue al tercio con la montera puesta, se la quitó toreramente, brindó al público y la puso en el suelo encima de las zapatillas. Sin enmendarse y con el “cartucho de pescao” homenaje al maestro Pepe Luis en el centenario de su nacimiento, cito al toro y le soltó varios naturales de ensueño. Este detalle ya paga la entrada. La faena, en los terrenos de sol a los que se había ido el manso de Cuvillo, fue torera y profunda, sin un tirón, sin una prisa, andándole al toro con un señorío y con una torería ya en desuso. Entró a matar con el toro perpendicular de cara a tablas y dejó una gran estocada. Esta vez el presidente sí le dio la oreja que le negó al día anterior. A su primero lo picaron mucho y mal y poco pudo hacer salvo estar en torero.

Juan Ortega ni ha tenido sus toros ni ha tenido su tarde. Sale de Sevilla un escalón por debajo de lo que entró.

El Roca Rey de sus primeros años ha vuelto. Después de haber salido del apoderamiento de la Empresa y del Domingo de Resurrección, ha salido a revienta calderas. En su primero ha recordado el de sus mejores tiempos, con una faena en donde la salida del toro parecía imposible y donde tenía que doblar la cara por donde le decía el torero para no cogerlo. Faena emocionante con más ¡ay! que ¡óle! pero donde el torero estuvo entregado. Mató de media y le dieron nuestras dos orejas de cada día, en ese listón tan triunfalista y tan bajo, en el que ha convertido este año la feria. Que en su segundo iba a cortar una oreja por lo civil o por lo criminal para salir por la Puerta del Príncipe, lo sabía hasta el último que entró a la plaza con el cubata después del paseíllo. Y, efectivamente, estuvo tremendista, jugándose la vida ante un toro que no valía nada. Hasta lo cogió de mala manera, afortunadamente sin consecuencias. Se tiró a matar, hundió el estoque y vimos la mayor petición de oreja de lo que llevamos de feria. El presidente, seguramente viendo las orejas que le dio en el primero y los excesos que llevamos de triunfalismo, reculó y no se la concedió. La bronca fue monumental, llenando el ruedo de almohadillas antes de que el diestro diera dos vueltas al ruedo. El público se había cabreado porque se había quedado sin su Puerta del Príncipe de cada día.

@isanchezmejias

Categorías
Abono Sevilla 2022

Apuntes para una decepción

La corrida del Domingo de Resurrección en Sevilla es la corrida que con más ilusión esperamos, y la que también más decepciones nos ha dado. Desde los tiempos de Curro hasta ahora, pocas han sido las tardes redondas este día. La de hoy invitaba a ilusión, calurosa de verano, la confirmación de que Morante venía después de la lesión de ayer, la plaza llena, y los dos otros toreros sevillanos que más ilusión despiertan. Pero los toros se han cargado el espectáculo, como estamos acostumbrados. Los exigidos por las figuras toros de Juan Pedro Domecq, serios de pitones, pero algunos bastos en la forma y en el fondo, sin raza, sin emplearse, sosos, embistiendo sin ganas, así es imposible emocionar a nadie.

Foto: Empresa Pagés

Morante se acercó a la plaza de en coche de caballos, a la antigua. Estrenó un terno ideado por él, muy original y estuvo toda la tarde queriendo y haciendo las cosas bien, y además no se le notó que estuviera mermado por lesión del día anterior. La faena a su primero, el único que medio embistió, fue primorosa, llena de detalles toreros y muy aplaudida en los tendidos. Si no llega a pinchar le hubiéramos pedido la oreja, pero la cosa quedó en ovación y saludos. Su segundo bis, de Virgen María parecía más un toro de calles que de Sevilla, y no valió nada. Brindó a la infanta Elena, y la primera serie con la mano apoyada en las tablas, muy a lo Gallito, tuvo sabor antiguo del toreo por alto. Cuando acabó miro al público e hico un gesto como diciendo: esto es todo lo que voy a poder hacer. Y así fue.

Juan Ortega veroniqueó a su primero con su inigualable estilo, pero el toro valía poco y el torero tampoco pareció encontrar recursos para hacerle algo más. El quinto fue aún peor, grande y basto, tampoco encontró el torero por dónde meterle mano. Pablo Aguado ha recibido a sus dos toros como se debe hacer, llevándoselo por verónicas de calidad hasta la boca de riego. Pero en ninguna de sus dos faenas se levantó el vuelo. Sólo destacar un precioso quite por verónicas de Morante en el sexto que fue respondido con responsabilidad por Aguado por delantales muy aplaudidos.

Lo buenos y tontos que somos los aficionados que salimos de la plaza diciéndonos, a la próxima será, y nos quedan otras dos de Juan Pedro…

isanchezmejias

Categorías
Abono Sevilla 2021

Brutal Morante

Ya sé que brutal no es un adjetivo muy taurino, pero es que se me viene a la cabeza para describir cómo ha estado Morante de la Puebla en su segundo toro. Los tres cambios de rodillas para recibirlo, despacio, erguido (de rodillas) y sin un tirón, ya valían las entradas no de la tarde, sino de toda la temporada. Morante ha querido resucitar suertes antiguas que estaban muertas y que no creímos nunca volver a ver. El galleo del Bú, de Gallito, y ahora este cambio de rodillas con el capote recogido y dado por bajo, del gran Rafael El Gallo, ejecutado con la tranquilidad del que toma café en su casa, ya merecían sacarlo a hombros.

Desconozco al autor de la foto

Las verónicas que vinieron a continuación fueron inconmensurables. Con las zapatillas asentadas, moviendo los brazos y la cintura a compás, y con un empaque y sabor que sólo Morante es capaz de imprimir al toreo. La media fue un broche de oro de verdad de la buena. Sonó la música y la plaza ya era un gallinero. Pero es que después llevó al toro al caballo con un galleo cruzando los brazos que no habíamos visto nunca, ni en fotos antiguas. Ya estábamos muchos llorando de emoción.

El toro era algo tardo y con su chispa de peligro. Empezó con una serie de ayudados rodilla en tierra, de sabor añejo, que fue el aperitivo de la locura que vino después. Después Morante se jugó los muslos en cada pase sin trampa ni cartón. Faena larga de pase en pase, lo que admitía el toro y cada pase era mejor que el anterior y cada tanda mejor que la precedente, y la acabábamos todos en pie rompiéndonos las manos de aplaudir y frotándonos los ojos para quitarnos las lágrimas. En un pase quiso sacar la muleta por debajo del pitón para rematar a la antigua y el toro le echó mano, empitonándolo de forma que creíamos que lo había calado. Se levantó como si tal cosa y mató al toro de una estocada entre el delirio de los aficionados (menos del maestro de la banda que sigue sin enterarse de nada). Le pedimos las dos orejas y debimos pedirle el rabo. En ese momento debimos echarnos al ruedo y sacarlo a hombros.

La corrida empezó y acabó en ese toro.

PD. Si yo fuera la empresa abría las taquillas ahora mismo para la corrida de Miura con Morante llegar al 100% del aforo, ahora que se puede.

@isanchezmejias