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Tocado por la mano de Dios

La apuesta de la empresa que regenta la plaza de toros de El Puerto de Santa María y la de Morante de la Puebla de anunciarse en las cuatro corridas del abono era muy arriesgada por varios motivos. La Plaza Real tiene mucho aforo, 12.186 según he podido ver y está entre las 10 mayores de España. Es una plaza que cuesta mucho llenar, en los últimos años solo recuerdo el “No hay billetes” del año pasado con Morante, Roca y el local Crespo. Además, los vientos pueden condicionar mucho los festejos, si pilla una levantera gorda uno de los fines de semana se estropean dos festejos de público y resultados, y si son los dos no digamos. Pero nada de esto ha pasado, se multiplicaron los abonos y las cuatro corridas completaron el aforo y la expectación, y, además los resultados han sido extraordinarios.

Morante se lesionó la mano derecha el día antes de la primera corrida, después de la lógica incertidumbre toreó con una férula y la mano ensangrentada como se ve en la imagen, y, aunque no podía matar bien triunfó. Morante nos ha ofrecido cada una de las tardes algo nuevo, algo que emociona, algo que no hace ningún otro torero, algo que te entra por los ojos, ya sea de toreo antiguo o improvisación artística, haciendo crecer la expectación tarde tras tarde. En sus cuatro comparecencias ha cortado cinco orejas, salió una vez a hombros y saludó desde el tercio en los tres toros que no cortó oreja, incluyendo el último de ayer que fue una gran ovación de despedida. Este torero está tocado por la mano de Dios y nosotros lo estamos disfrutando.

Por otra parte, el abono ha sido un gran éxito en resultados. Se han cortado 19 orejas, ha habido salidas a hombros todas las tardes, hasta 7 en total. Se han dejado pasajes de toreo para el recuerdo, quitando lo de Morante, que casi todo se le recuerda, sobre todo el saludo capotero el sábado 8, Pablo Aguado dejó una faena antológica el domingo 2, Talavante estuvo cerca de indultar un toro el sábado 1, Daniel Crespo cortó sus tres orejas de cada año, y Borja Jiménez y David de Miranda hicieron vibrar al público ayer. El triunfalismo ha triunfado, y perdón por la redundancia.

La nota negativa estuvo en el ganado, muy poco toro, muy cómodo de cabezas y con poco poder, es lo que piden las figuras para este toreo moderno de salidas a hombros continuas, qué le vamos a hacer. Sirva el dato de que ayer a cuatro toros apenas si les hicieron sangre en varas, entrar, salir y cambio de tercio.

Fíjense si Morante está tocado por la mano de Dios que el capellán de la plaza le dio la bendición desde su meseta de toriles, cuando el matador abandonaba la plaza por la puerta de cuadrillas.

PD. La foto de inteligencia artificial se la vi en Twitter a @Un_taurino_mas

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Entre lo puro y el purito

Si yo fuera capaz de escribir medio bien podría contar el toreo de Morante de la Puebla, pero mejor voy a contar algunos detalles porque su toreo es indescriptible. Cada lance o cada pase de este torero parece una cosa completamente nueva para uno. Hay otros toreros a los que les has visto hacer lo mismo tarde tras tarde, que vas a verlo sabiendo lo que van a hacer, y van y lo vuelven a hacer. Lo de Morante parece nuevo en cada lance, como si antes no hubieras visto nada igual.

Llegó ayer a El Puerto a las cinco de la madrugada después de la paliza que le dio el toro en Marbella la noche anterior, y, visiblemente mermado, salió a la plaza dictar una lección de toreo puro. Jugándose la vida en cada lance, se le veía cogido algunas veces, pero allí había toreo de quilates, profundo, armonioso, sentido y pasándose los pitones a milímetros. Esa forma de andarle a los toros, de entrar y salir de las suertes, de improvisar un adorno para salir de un apuro. Ya les digo todo nuevo. A su primer jabonero, bonito y noble, le cortó las dos orejas después de una faena de toreo puro y una gran estocada. Se lo llevó a los medios con cuatro pases primorosos y los cerró al tercio para matarlo con otros cuatro igual de primorosos. A su segundo lo recibió con lances a medio capote pegado a tablas, eso sí que era nuevo, el toro le iba apretando, pero no se alivió hasta que lo derribó, y menos más que no hizo por él. Después otra faena de las suyas con un toro remiso y venido a memos. Estocada trasera, el puntillero levanta al toro, y el señor presidente le niega la oreja tras una petición mayoritaria, entre la bronca del público y el desprecio de Morante.

El toreo de Roca Rey es de lo que has visto ya has muchas veces. Su toreo fundamental es fuera de cacho y rectilíneo, no emociona. Entonces recurre, como ayer en su primero, a los pases de rodillas, por la espalda, en redondo, mirando al tendido, flequillazos provocativos y bernardinas. Mató de una estocada después de sonar un aviso, y como ese espectáculo le gusta el público pues cortó dos orejas. En su segundo, algo más temperamental, hizo el toreo fundamental, pero como el público estaba frio recurrió al arrimón épico. No se entendió con el toro. Pinchazo después del primer aviso y estocada.

El local Daniel Crespo no se ha arredrado al verse dentro del cartel de máximas figuras. Asentado, con gusto, y haciendo las cosas con cabeza. Su primero fue el peor del encierro, pero el sexto fue bravo y encastado y pedía mando. Lo toreó Crespo muy asentado y con un gusto exquisito. Estocada y dos orejas. Por cierto, magnífica en su conjunto la corrida de Cuvillo, de la que se podían cortar las orejas a todos los toros.

El ver juntos a Morante y a Roca después del veto, no veto de Santander tenía su aquel. El cuarto toro derribó al caballo en el primer encuentro, se lo llevaron, pero volvió a entrar a caballo derribado. Después tomo otro puyazo, lo sacaron y sin que lo pusieran volvió al caballo. Eso son tres entradas, cuatro si contamos con la del caballo derribado. Pues bien, Roca le hizo el quite al postrero, y no fue un quite de tres lances para lucirse sin molestar, conté siete u ocho mantazos o telonazos, quitándole las moscas al toro a chocazos contra el capote. Como soy bien pensado no voy a pensar que lo hizo para mermar al toro, sino que es su manera de lucirse.  Morante se lo recriminó en el callejón, indicándole que era la cuarta entrada y que debería haberlo hecho en la segunda, y por lo que leo en El Mundo la respuesta de RR fue “Maestro, fúmate un purito despacito”. Ya sabía que a su toreo le faltaba clase, y ahora veo que como persona todavía le falta más. Aquí hay tema.

@isanchezmejias

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El milagro diario de Morante

El actual toreo de Morante es un milagro. Pero es más milagro que lo haga a diario y aún más que lo hiciera ayer en El Puerto con una levantera de las de aquí. El personal llenó la plaza sabiendo que a pesar de todo el milagro se podía producir, y vaya si se produjo. Cuando Morante salió del burladero para parar a su primer toro, el Levante le puso la capa por encima de la montera, pero le dio igual. Fijo al toro, que se le quedó algo retrasado y le largó una primera verónica, lenta, profunda, ceñida y casi circular con la que ya entramos en éxtasis. Después lo llevó al caballo con unas chicuelinas al paso que fueron una pura delicia para la vista. El colorado del Freixo tenía su genio y dificultades, pero Morante se había olvidado del cuerpo y seguía con el milagro, lo vimos cogido varias veces, en una el toro le rompió por mitad la muleta, “échale agua” le decían, pero debió de echarle agua bendita. Al comienzo le dio un natural inconmensurable y siguió toreando como si fuera una armonía de toro y torero. Peligro y arte que dan como resultado un estado de tensión que acaba uno como en estado de gracia. Hizo la suerte de matar despacio y dejándose ver y enterró la espada hasta la bola. Dos orejas de un público entregado, extasiado, convertido y hasta incrédulo.

Su segundo fue un toro difícil en los primeros tercios, desarmando a los subalternos que no lo pasaron bien. Morante le largó dos puyazos a toro entregado (toda la corrida fue brava en los caballos), y cuando esperábamos que iba a hacer una colombina, se puso a torear como si e toro fuera bueno y acabó haciendo que lo fuera. Otra faena milagrosa que acabó, ya con la espada de matar, con cuatro naturales citando tan de frente que parecía imposible que el toro fuera a la muleta en vez de al cuerpo. El que le susurró a Morante que el toro se podía tragar a esas alturas esos cuatro naturales de frente debió ser el Levante. Si no lo llega a pinchar estamos hablando de otras dos orejas.

La corrida de El Freixo me ha gustado, toros encastados, con su picante y brava en el caballo, aunque algunos con poca fuerza o que se acabaron pronto. El que no me ha gustado ha sido Talavante. Si Morante parece torear para él, Talavante lo hace para la galería. Olvidado lo bien que torea al natural, ahora hace el espectáculo moderno de toreo de rodillas, por el culo, flequillazos, arrucinas, y todo lo que acabe en ina, pases mirando al tendido provocando al personal, pero poco para el recuerdo. Se llevó el lote de la tarde con un segundo bravo y noble al que después de tantas inas le dieron una exagerada vuelta al ruedo. Talavente le cortó dos orejas que comparadas con las de Morante eran de pueblo.

Desgraciadamente Juan Ortega no encuentra el sitio. Se le ve con ganas y queriendo, y de vez en cuando hace el toreo por el que le esperamos. Ayer unas verónicas prodigiosas y un comienzo de faena a su segundo por bajo de los que se acuerda uno. Pero la cosa se fue diluyendo como un azucarillo de los antiguos. Eso sí recetó dos estoconazos de los que se acordará cuando pìnche a uno de triunfo.

Ayer con la levantera y Morante lleno, antier con Roca Rey ni tres cuartos. El sábado próximo con Morante y Roca Rey juntos después de lo del veto, no veto, pero que no toree, ya no hay billetes. Esperamos otro milagro … seguro

@isanchezmejias