Este año, por circunstancias personales, no he podido ver muchas corridas de San Isidro, no habrán pasado de la decena y por televisión, por ello estos comentarios son, necesariamente, parciales y personales, pero seguro que ustedes, mejores aficionados, tendrán también cosas que decir al respecto
. Mi primer comentario es que he visto salir por los chiqueros de Madrid toros más en el tipo de los encastes, más pequeños, con menos peso. No esos mastodontes que salían años atrás y que era difícil que se movieran por exceso de kilos. Toros con quinientos kilos cortos, pero eso sí, muy bien armados. Aunque algunos disconformes los han criticado con voces de “miau” y otras lindezas. Me alegro de que salga el toro serio por delante y con los kilos del encaste.
Otra cosa ha sido el juego del ganado. Malo y descastado, salvo excepciones, claro. Me ha recordado al de Sevilla. Quizás es que la ganadería brava esté así, pero es preocupante que en las dos ferias con más, …más, digamos más repercusión, el juego de los toros haya sido tan pobre.
Otra reflexión es la cantidad de heridos que ha habido en San Isidro. En Sevilla llevamos dos años sin una sola cornada, y yo me alegro, y en Madrid se despachan con muchos heridos. En un tema del que siempre que he hablado no he llegado a una conclusión. No sé si es que en Madrid sale un toro más serio, si es que los toreros arriesgan más, si es por las fechas, por el piso o por cualquier otra circunstancia, aunque me inclino más por las dos primeras.
Para el último comentario dejo el fracaso de Victorino. Si preocupante era lo de Sevilla, alarmante ha sido la falta de casta de la corrida de Madrid. En San Isidro esperan la última corrida de Victorino como en Sevilla de la Miura, una corrida con ganado importante que les redima de los previsibles fracasos anteriores. Si en algo destaca Victorino, es por conocer su casa y es de suponer que a Madrid ha llevado lo de más garantía. Si ya no funciona ni lo de Victorino es que la casta está es crisis gorda, señal inequívoca de que la crisis general ha llegado a los toros.
