Qué despacio ha toreado Manzanares a su último toro. Qué cadencia, qué empaque, qué plasticidad. Parecía que los relojes iban más lentos, pero el que iba lento era el toro que embestía con una suavidad de seda. Ese toreo tan estético, con la cintura, entra por los ojos igual que los cambios de manos que alargan el pase. Todo sin un mal modo, sin un tirón. Lástima que la espada no entrase a la primera, con lo bien que viene matando este torero, hoy ha pinchado varias veces. Comentamos que parece que ataque desde más lejos que el año pasado. De todas formas el triunfo es incuestionable, una oreja con fuerza después de pinchar. Gracias torero, te esperamos el martes para dirimir con El Juli al triunfador de la feria.
La corrida de El Pilar y M. Fraile ha estado bien presentada, con algún lunar como el manso primero y algunos con poca fuerza. Pero los tres últimos han sido tres grandes toros. Al quinto, de extraordinaria presencia, es una pena que no lo hayamos visto en varas, ya que ha derivado rápido las dos veces que ha entrado, porque después ha embestido en bravo y podía ser el toro de la Feria. Con él Castella ha estado en su estilo, quizás menos encimista que otras veces, pero este toro, con más distancia, pensamos que habría sido mucho mejor. La faena empezó con otras expectativas, daba la impresión que no le sacó al toro todo lo que tenía. Su primera faena, también a un buen toro, fue algo intermitente.
Hoy han vuelto a desmonterarse tras parear cuatro subalternos. Debemos estar en la mejor hornada de banderilleros de la historia del toreo. Hemos visto un extraordinario par de Curro Molina, para el que ha sonado, además, otra vez la música. La que no ha estado bien es la cuadrilla de El Cid, parece como contagiada de su maestro. El Boni pasó muchas fatiguitas para lidiar al manso primero que, además, le pudo dar un disgusto grande al Alcalareño, y pareó fatal al cuarto. El Cid siempre ha sido un torero muy transparente. Se le han notado tanto el valor y el esfuerzo como las precauciones y las dudas. Ahora está en un momento que no lo ve claro. En su primero, manso, lo ha intentado pero a su segundo, hace tres años, le corta las orejas.
Queda dicho que cobra fuerza la corrida del martes. Un Juli pletórico y con muchas ganas y un Manzanares con gusto de toreo caro.

