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Entre lo puro y el purito

Si yo fuera capaz de escribir medio bien podría contar el toreo de Morante de la Puebla, pero mejor voy a contar algunos detalles porque su toreo es indescriptible. Cada lance o cada pase de este torero parece una cosa completamente nueva para uno. Hay otros toreros a los que les has visto hacer lo mismo tarde tras tarde, que vas a verlo sabiendo lo que van a hacer, y van y lo vuelven a hacer. Lo de Morante parece nuevo en cada lance, como si antes no hubieras visto nada igual.

Llegó ayer a El Puerto a las cinco de la madrugada después de la paliza que le dio el toro en Marbella la noche anterior, y, visiblemente mermado, salió a la plaza dictar una lección de toreo puro. Jugándose la vida en cada lance, se le veía cogido algunas veces, pero allí había toreo de quilates, profundo, armonioso, sentido y pasándose los pitones a milímetros. Esa forma de andarle a los toros, de entrar y salir de las suertes, de improvisar un adorno para salir de un apuro. Ya les digo todo nuevo. A su primer jabonero, bonito y noble, le cortó las dos orejas después de una faena de toreo puro y una gran estocada. Se lo llevó a los medios con cuatro pases primorosos y los cerró al tercio para matarlo con otros cuatro igual de primorosos. A su segundo lo recibió con lances a medio capote pegado a tablas, eso sí que era nuevo, el toro le iba apretando, pero no se alivió hasta que lo derribó, y menos más que no hizo por él. Después otra faena de las suyas con un toro remiso y venido a memos. Estocada trasera, el puntillero levanta al toro, y el señor presidente le niega la oreja tras una petición mayoritaria, entre la bronca del público y el desprecio de Morante.

El toreo de Roca Rey es de lo que has visto ya has muchas veces. Su toreo fundamental es fuera de cacho y rectilíneo, no emociona. Entonces recurre, como ayer en su primero, a los pases de rodillas, por la espalda, en redondo, mirando al tendido, flequillazos provocativos y bernardinas. Mató de una estocada después de sonar un aviso, y como ese espectáculo le gusta el público pues cortó dos orejas. En su segundo, algo más temperamental, hizo el toreo fundamental, pero como el público estaba frio recurrió al arrimón épico. No se entendió con el toro. Pinchazo después del primer aviso y estocada.

El local Daniel Crespo no se ha arredrado al verse dentro del cartel de máximas figuras. Asentado, con gusto, y haciendo las cosas con cabeza. Su primero fue el peor del encierro, pero el sexto fue bravo y encastado y pedía mando. Lo toreó Crespo muy asentado y con un gusto exquisito. Estocada y dos orejas. Por cierto, magnífica en su conjunto la corrida de Cuvillo, de la que se podían cortar las orejas a todos los toros.

El ver juntos a Morante y a Roca después del veto, no veto de Santander tenía su aquel. El cuarto toro derribó al caballo en el primer encuentro, se lo llevaron, pero volvió a entrar a caballo derribado. Después tomo otro puyazo, lo sacaron y sin que lo pusieran volvió al caballo. Eso son tres entradas, cuatro si contamos con la del caballo derribado. Pues bien, Roca le hizo el quite al postrero, y no fue un quite de tres lances para lucirse sin molestar, conté siete u ocho mantazos o telonazos, quitándole las moscas al toro a chocazos contra el capote. Como soy bien pensado no voy a pensar que lo hizo para mermar al toro, sino que es su manera de lucirse.  Morante se lo recriminó en el callejón, indicándole que era la cuarta entrada y que debería haberlo hecho en la segunda, y por lo que leo en El Mundo la respuesta de RR fue “Maestro, fúmate un purito despacito”. Ya sabía que a su toreo le faltaba clase, y ahora veo que como persona todavía le falta más. Aquí hay tema.

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El milagro diario de Morante

El actual toreo de Morante es un milagro. Pero es más milagro que lo haga a diario y aún más que lo hiciera ayer en El Puerto con una levantera de las de aquí. El personal llenó la plaza sabiendo que a pesar de todo el milagro se podía producir, y vaya si se produjo. Cuando Morante salió del burladero para parar a su primer toro, el Levante le puso la capa por encima de la montera, pero le dio igual. Fijo al toro, que se le quedó algo retrasado y le largó una primera verónica, lenta, profunda, ceñida y casi circular con la que ya entramos en éxtasis. Después lo llevó al caballo con unas chicuelinas al paso que fueron una pura delicia para la vista. El colorado del Freixo tenía su genio y dificultades, pero Morante se había olvidado del cuerpo y seguía con el milagro, lo vimos cogido varias veces, en una el toro le rompió por mitad la muleta, “échale agua” le decían, pero debió de echarle agua bendita. Al comienzo le dio un natural inconmensurable y siguió toreando como si fuera una armonía de toro y torero. Peligro y arte que dan como resultado un estado de tensión que acaba uno como en estado de gracia. Hizo la suerte de matar despacio y dejándose ver y enterró la espada hasta la bola. Dos orejas de un público entregado, extasiado, convertido y hasta incrédulo.

Su segundo fue un toro difícil en los primeros tercios, desarmando a los subalternos que no lo pasaron bien. Morante le largó dos puyazos a toro entregado (toda la corrida fue brava en los caballos), y cuando esperábamos que iba a hacer una colombina, se puso a torear como si e toro fuera bueno y acabó haciendo que lo fuera. Otra faena milagrosa que acabó, ya con la espada de matar, con cuatro naturales citando tan de frente que parecía imposible que el toro fuera a la muleta en vez de al cuerpo. El que le susurró a Morante que el toro se podía tragar a esas alturas esos cuatro naturales de frente debió ser el Levante. Si no lo llega a pinchar estamos hablando de otras dos orejas.

La corrida de El Freixo me ha gustado, toros encastados, con su picante y brava en el caballo, aunque algunos con poca fuerza o que se acabaron pronto. El que no me ha gustado ha sido Talavante. Si Morante parece torear para él, Talavante lo hace para la galería. Olvidado lo bien que torea al natural, ahora hace el espectáculo moderno de toreo de rodillas, por el culo, flequillazos, arrucinas, y todo lo que acabe en ina, pases mirando al tendido provocando al personal, pero poco para el recuerdo. Se llevó el lote de la tarde con un segundo bravo y noble al que después de tantas inas le dieron una exagerada vuelta al ruedo. Talavente le cortó dos orejas que comparadas con las de Morante eran de pueblo.

Desgraciadamente Juan Ortega no encuentra el sitio. Se le ve con ganas y queriendo, y de vez en cuando hace el toreo por el que le esperamos. Ayer unas verónicas prodigiosas y un comienzo de faena a su segundo por bajo de los que se acuerda uno. Pero la cosa se fue diluyendo como un azucarillo de los antiguos. Eso sí recetó dos estoconazos de los que se acordará cuando pìnche a uno de triunfo.

Ayer con la levantera y Morante lleno, antier con Roca Rey ni tres cuartos. El sábado próximo con Morante y Roca Rey juntos después de lo del veto, no veto, pero que no toree, ya no hay billetes. Esperamos otro milagro … seguro

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Plazas de Toros de la Sierra de Aracena III

Hace como 15 años escribí en este blog una entrada sobre mis visitas a las Plazas de toros en la Sierra de Aracena que les dejo enlazado. A raíz de esto, un experto cultural de la zona se puso en contacto conmigo y se ofreció a mostrarnos plazas toros históricas que ya no estaban en uso, o que simplemente estaban en ruinas. Las visitamos con él, y en 2013 escribí otra entrada titulada Plazas de Toros Históricas de la Sierra de Huelva, que también les dejo enlazada por si quieren leerla.

Pues bien, hace un tiempo los miembros de mi Tertulia Taurina de Economistas Er78, leyeron este último artículo y me propusieron hacer un día de excursión para repetir la visita. En este caso les propuse una cosa mixta, conocer algunas fuera de uso y otras activas. Y así lo hicimos el mes pasado, de forma que les escribo esta entrada para que les quede de recuerdo.

La idea era visitar las plazas de Santa Eulalia, las dos de Almonaster la Real, Cortegana, Linares de la Sierra y Castaño del Robledo. Por cuestiones de tiempo se nos quedó fuera la de Santa Eulalia, pero el día fue completo.

En las ruinas de la plaza de toros del Cerro de San Cristóbal

Empezamos por la del Cerro de San Cristóbal de Almonaster la Real, que no son más que las ruinas de un antiguo coso para fiestas de toros, y que está en la cima del Cerro. Hay que conocer bien la zona para saber dónde está. Nos comentaron desde la delegación de turismo del ayuntamiento que hay un proyecto para rehabilitarla. Desde la cima hay una vista extraordinaria de la Sierra y dicen que se ve el Atlántico, aunque ese día no lo vimos. Después bajamos a visitar por dentro la plaza en uso que está pegada a la preciosa Mezquita, que también visitamos. La plaza es muy bonita, y agradecemos a Fátima, de la delegación del Ayuntamiento de Almonaster que se acercara para abrírnosla.

Plaza de toros de Almonaster
Entrada a la Mezquita de Almonaster

Tras esto visitamos la plaza de toros de Cortegana, donde nos esperaba la eficiente Macarena de la delegación de turismo de su ayuntamiento. Yo he estado varios años viendo los festejos en esta plaza, pero es de agradecer poder visitar tanto el ruedo como otras estancias de la plaza, por lo que agradecemos a Macarena la deferencia que tuvo con nosotros.

Plaza de toros de Cortegana

Después de almorzar en Aracena, en casa de José Vicente, sitio altamente recomendable, visitamos Linares de la Sierra y su plaza, que no podemos llamar del todo de toros porque es una plaza pública del pueblo, que tiene burladeros de obra, un tendido con un alcornoque torero, con su azulejo con su verso. También muy recomendable visita.

En la plaza de Linares de la Sierra

Finalmente, fuimos a ver la plaza de toros de Castaño del Robledo, que llevan muchos años restaurando, o diciendo que restauran, pero yo no veo avances significativos. Es una plaza preciosa donde los tendidos suben por la ladera con sus árboles y todo.

Plaza de toros de Castaño del Robledo

Finalizamos el día tomando un refrigerio en Fuenteheridos, junto a su famosa Fuente de los Doce Caños.

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Pino Montano

La finca Pino Montano fue la casa de la familia Sánchez Mejías durante muchos años. En las afueras de Sevilla y separada de la misma por el Tamarguillo, ahora prácticamente está en la ciudad. Primero fue propiedad de Rafael El Gallo, que por su mala cabeza no la pudo mantener mucho tiempo, pasando a su hermano José cuando este todavía era menor de edad. A la muerte de Joselito El Gallo pasó a su cuñado Ignacio Sánchez Mejías, y desde entonces se ha mantenido en la familia. Actualmente es la casa familiar de una nieta de Ignacio, y se le da también uso para eventos sociales del Catering Alda&Terry, vinculado a la familia.

Ignacio Sánchez Mejías en la alberca del Pino con su hijo

La vida social en el Pino (en la familia siempre se conoció así) fue muy intensa, tan intensa como la de Ignacio. Centro de reunión de la Generación del 27 a cuyos poetas vanguardistas trajo Ignacio a Sevilla, se mantiene como entonces. Hace unos años la visitó Rafael Alberti, que exclamó admirado “está igual”. Gracias a su Arboleda Perdida, podemos conocer muchas anécdotas de lo vivido allí y del germen de la Generación del 27.

Poesía a su hija Piruja escrita en el reverso de esta foto días antes de morir

Ignacio, pasaba largas temporadas lejos del Pino, ocupado por su intensa vida profesional, social y amorosa, pero el Pino siguió en su vida siempre. En la entrada de la casa que compartía con su amante La Argentinita en Madrid, tenía una reproducción de la fuente que hay en el patio de entrada del Pino. La que le daba alegría a la casa era Dolores (la abuela Mami) mujer de Ignacio y hermana de Joselito. Sus dos hijos y mi padre, que vivió allí desde los dos años, volvieron del primer día de colegio llorando y ya no fueron más. Estudiaban en la casa con maestros particulares y con otras familias como los Corrochano o los Recasens. Mi padre contaba que al profesor Alamán, que era ciego, no había quien lo engañara y que cuando te preguntaba, con solo mirar hacia los otros te echaba la bronca. Se organizaban partido de futbol donde Mami hacía de portera.

Ignacio quería que los niños escribieran a diario lo que pasaba para que se lo leyeran cuando volviera. También cuando había discrepancias entre ellos organizaba un juicio donde algún invitado era el juez y los niños tenían que argumentar sus posturas. Tenían que hacer una hora de picadero diario, hiciera el tiempo que hiciera.

Allí se ensayaron las obras de teatro que escribió Ignacio. Mi padre me contaba la de “Ni más ni menos”, una obra vanguardista, sobre el mito de Rafles, en donde su hija Piruja hacía de bien, mi padre de mal y su otro hijo José de diablo, moviendo la balanza. Mami se aprendía los diálogos. También se organizaban muchas fiestas y reuniones.

Curiosamente, en el Pino no había más rastro taurino que el legado dejado por Gallito, Ignacio no consintió que hubiera allí nada para que los niños no tuvieran la tentación de aficionarse. Para ayudar les montó el campo del incipiente entonces futbol y llevó a convivir temporadas con gente de Madrid como Alfredo Corrochano, pero curiosamente el resultado fue el contrario, Alfredito se hizo torero, al igual que el hijo de Ignacio.

Yo pasé muchas jornadas de mi infancia allí, bañándome en la alberca con mis primos y también pasaba temporadas en verano, durmiendo con unas modernas mosquiteras donde me entretenía viendo desde la cama como enormes salamanquesas cenaban mosquitos.

En uno de los salones, con la montera de Gallito y las escrituras de compra del Pino

Me he acordado de todo esto porque hace unos días llevé allí a mi tertulia taurina de economistas Er78, para que lo conocieran. Me contaban emocionados la sensación que les producía pisar las habitaciones donde habían estados los poetas de la Generación del 27, Ignacio Sánchez Mejías y Joselito El Gallo y el salón donde se ensayaban obras de teatro de Ignacio y la antera, cuadros, fotos y muebles que dejó Gallito, del que les he hecho devotos, ya convencidos, comentando la importancia de preservar estos espacios históricos para memoria taurina y cultural.

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Morante siempre sorprende

Morante dejó ayer en la corrida de la prensa de Madrid una tarde para el recuerdo. Siendo un gran estudioso del toreo antiguo, aplica técnicas del toreo (toro) moderno consiguiendo sorprendernos muchas tardes con algún detalle de cosas que nunca habíamos visto y que probablemente nunca volveremos a ver.

Foto Plaza1

Ya sorprendió un año en Sevilla haciendo el “galleo del bú” que de por sí sólo ya pagaba el coste de todo el abono. También llevó a un toro por tijerillas al caballo y a otro lo recibió con varios cambios de rodillas que eran Gallo puro. Sin ir más lejos, en la Feria de abril de este año recibió a un toro con 8 pases a una mano a cada cual más artístico. Bien, pues todo esto no lo habíamos visto antes hacer en una plaza ni creo que lo volvamos a ver.

Foto Arjona

Como decía, ayer en Las Ventas nos sorprendió al recibir a su primero con unas verónicas cadenciosas y profundas pero esta vez sin apenas rectificar los pies entre una y otra, rematadas con una media primorosa. Esto ya merecía pagar la entrada. Y qué me dicen del quite a cuerpo limpio a su banderillero, vasito de agua en mano sin que se le cayera una gota y con una cadencia que parecía que estaba bailando con el toro. Y es que el toreo de Morante te entra por los ojos y te estremece sin necesidad de ser analizado. Si dicen que el arte es aquello que visto gusta, lo de Morante es El Arte del Toreo.

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Aniversario de la muerte de Gallito


Cada 16 de mayo mi Tertulia Taurina de Economistas Er78, rinde homenaje de recuerdo al Rey de los toreros depositando un ramo de flores en los únicos restos que quedan en pie de la Plaza de Toros Monumental de Sevilla, una puerta de entrada al recinto, en lo que hoy es la Avenida de Eduardo Dato.


Este año se nos unió el Club Taurino de Sevilla con su presidente Genaro Escudero y varios de sus miembros, y el director de sevillataurina.com con su director Francisco Mateos, por lo que el acto fue más emotivo. Por la tarde los autores de la trilogía de libros sobre la plaza monumental, Carmen del Castillo y los hermanos Fidel y Julio Carrasco, mandaron otro ramo desde Madrid con un «Viva Gallito».


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Dos Miuras para Pepe Moral

Cuando uno ve en el programa de mano que te entregan al entrar a la plaza que Pepe Moral sólo ha matado una corrida durante la pasada temporada, se comprenden las dificultades que tienen los toreros que no están pegados a los grupos dominantes del toreo y se entiende que viniera a la de Miura a jugársela a una carta. A su primero, con las dificultades de este encaste, pudo torearlo con gusto y llevándolo siempre muy tapado, estocada contraria y oreja. Su segundo fue un toro con dificultades, como todos los miuras, pero con son y trasmisión al que el torero supo sacarle todo el partido que tenía. Se tiró a matar despacio y marcando los tiempos para lograr una estocada que de por sí sola merecía la oreja que le concedieron. Esperemos que este triunfo le sirva a Pepe Moral para torear más, aunque sean miuras.

Con la vuelta a las jornadas tradicionales de la Feria, el domingo de miuras presentó muy buena entrada, con lleno en el sol y como tres cuartos en sombra. La corrida, quizás con menos caja que en años anteriores, fue variada de comportamiento, con toros enterados y de imposible lucimiento, como los dos que le correspondieron a Manuel Escribano, cuyo primero no paró de trotar hasta que le puso el tercer par de banderillas y después no se dejó ni torear ni matar de innumerables pinchazos. Con su segundo, otro enterado, sólo pudimos verlo en banderillas.

Esaú Fernández se ha hecho un especialista en miuras, matando casi toda la camada del año pasado. Su primero fue un toro franco, al que toreó bien de capote y muleta y que perdió la oreja por una estocada que chocó en hueso y acabó perpendicular y por el descabello. El último no se dejó dar coba y poco pudo hacer.

abcdesevilla

Los seis muras fueron recibidos a porta gayola con más o menos éxito. El segundo saltó limpiamente la barrera y un policía, que no estaría bien colocado en el callejón, se tiró al ruedo quedando sentado de culo. Estos miuras son capaces de desarmar hasta a la policía nacional. Otra vez la música ha estado generosa tocando en varios toros. En faenas peligrosas y que ve uno sobrecogido, quizás sea mejor el silencio que la música con la trompeta del Nerva.

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Música maestro

Otros días, y otros años, la banda del maestro Tejera esperaba a evaluar cómo podría ser la faena para acompañarla de los pasodobles que suenan a gloria en Sevilla. Pero ayer parecía que estábamos en las novilladas de promoción en las que tocan en todos los toros haga falta o no. No digo que las faenas no lo merecieran, que a lo mejor sí, pero es que en algunas empezaron a tocar casi antes de empezar a torear. En la de Morante ante el cuarto que era un toro complicado, le tocaron sorpresivamente al primer muletazo el magnífico Suspiros de España.

Un apunte sobre el público que va ahora a La Maestranza. Me he pasado 50 años yendo al Tendido 2, hasta que dejé el abono como otros muchos asiduos, cada uno con sus razones. Ahora voy donde me lleva la taquilla, y el Domingo de Resurrección me llevo al 2. De las 40 ó 50 personas con las que entonces hablaba, junto con otras 40 ó 50 que conocía de vista, apenas pude reconocer ahora a cuatro. El público de Sevilla ya no es el abono, del que desconocemos el número porque no lo publican, es el público que va ese día a la plaza. Por tanto, ya no existe el público de Sevilla, no se empeñen en echarle la culpa de todo. Dos ejemplos cercanos. Ayer la taquilla me llevó al Tendido 3, un tendido señero de “donde los capotes”. Pues un espectador de atrás durante el paseíllo preguntaba que quién era Morante, y otro espectador cercano se pasó la tarde comiendo pipas, eso sí echando las cascaras educadamente en la bolsita adosada que traen los paquetes. Público, que no aficionados, poco o nada exigente, que van a ver triunfar al que sea para después poder contar que estuvieron en los toros.

Lo mejor de la tarde es seguir constatando que Morante de La Puebla está recuperado. Su primero de Garcigrande no tenía ni empuje ni fuerzas y Morante sólo pudo estar en torero. Con su segundo se la jugó sin trampa. Toro peligroso y muy bien armado que vendía cara cada una de sus embestidas y que se vencía por el izquierdo. Pues allí estuvo Morante jugándosela para sacar una faena con la profundidad de su toreo irrepetible, cuya torería le entra por los ojos hasta a los que están comiendo pipas. Se tiró a matar de verdad, pero en toro se le venció y pinchó, si no estaríamos hablando de triunfo grande. Por cierto, en su toreo antiguo volvió a dejarnos una pincelada al empezar la faena con un pase cambiado con la muleta completamente plegada, como vemos en algún video histórico. Cómo será de grande este torero y la buena feria que ha echado, que cuando salió al tercio a recibir la ovación del público en su último toro de la tarde y de la feria, todos los areneros, y digo todos, pararon su trabajo y se unieron al público en los aplausos. Bien por los areneros.

El primer toro de Luque no tenía ni fuerza, ni ritmo, ni empuje, pero el torero lo fue sobando y consistiendo hasta lograr una faena trabajada e inteligente que casi acaba con esas horribles luquesinas. Estocada y petición denegada por el presidente que escuchó la primera bronca. La faena a su incierto segundo no dijo mucho y acabó con los trastos en la arena, la montera del brindis, dos banderillas que se desprendieron y la ayuda que tiró el torero para volver a hacer las luquesinas esas que tanto levantan al público. Estocada trasera, y aunque la faena y la petición eran menores que un su primero, el presidente esta vez sí le dio la oreja. Igual pensó que dos medias orejas hacen una o que no quería ya más broncas.

Rufo se llevó el lote de la tarde, si el tercero tuvo recorrido, el sexto fue el mejor del encierro, bravo en el caballo y con alegría, recorrido y franqueza en la muleta, pero el torero se empeña en hacer la faena moderna de cercanías sin dejar respirar ni lucir al toro, cuando este sexto pedía distancia y recorrido. Petición denegada y bronca al presidente en el primero, y petición con concesión de la oreja cuando ya se llevaban a su segundo toro que impidió la merecida ovación en el arrastre. Otras dos medias orejas que hacen una.

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Morante, punto y aparte

El segundo toro de Morante era igual de feo que sus hermanos, pero mucho más peligroso. El matador se fajó con él en una faena completamente perturbadora, en el fondo y en la forma. Con un torero vulnerable que se ponía donde el toro le podía coger, pero sabiendo que era el sitio donde únicamente podía embestir. Pasándose los pitones al animal a milímetros, como siempre, compuso una faena rotunda de torería, y en la que parecía que todos habíamos pasado más miedo que él. La sensación de abandono del torero a su suerte hacía que pensáramos que le importara todo una higa, menos triunfar. De las faenas más emocionantes y emotiva que se han podido ver últimamente. La rapidez con que se llevaron al toro las mulillas, en contraste con la tardanza del presidente en dar la primera oreja, impidió la petición de la segunda. Ya en su primero demostró Morante que había venido a por todas, con un toro áspero y complicado se la jugó para torearlo con profundidad y andarle en torero. Si lo llega a matar a la primera hubiera cortado una oreja.

La corrida de Matilla ha estado muy mal presentada, con algún toro impropio de Sevilla. Además de los tres rechazados en el reconocimiento nos cuentan que otros seis de los reseñados se quedaron en el campo. Desgraciadamente, Morante se llevó el peor lote. Manzanares sorteó un primero muy potable al que toreó a gusto, pero con su estilo en diagonal y despegado. El mismo torero de siempre, con el mismo pasodoble, la misma faena sin emoción y la misma oreja. El pitón izquierdo del quinto era como para que Manzanares se hubiera ido a por la Puerta del Príncipe, pero con esa muleta como de perchiglás que lleva ahora y la ambición del que ya tiene hecha esta temporada y las siguientes, no dieron para más. Éste fue el único toro ovacionado en el arrastre.

El primero de Talavante desarrolló genio del malo. Hirió a Ambel en banderillas, y el torero lo probó por ambos pitones para nada. Sin embargo, el último era un toro con recorrido y alegre. Sorpresivamente Talavante se lo llevó a terrenos de sol para torearlo en corto y no en largo, en una faena más efectista que profunda. El que debió ser triunfo grande se quedó en una oreja.

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8 capotazos a una mano, 8

Cuando salió el cuarto toro de la tarde, tan abanto y desentendido del primer tercio como los anteriores, nadie podía imaginar que minutos después estaríamos abrazándonos por los tendidos. Cuando le cerraron al toro en el tercio, Morante y le enjaretó 8 capotazos a una mano, de esos que vemos en los videos antiguos de Gallito, a cada cual con más arte y más torería, mientras la locura se iba apoderando de los tendidos. Cuando aquello acabó sonaba la banda de música y estábamos todos de pie aplaudiendo, vitoreando al torero y abrazando a los vecinos. Si dicen que el arte es aquello que visto, gusta, lo de Morante es Arte y aparte.

Ya con la muleta se lo llevó a los medios y le compuso una faena torera y de exposición, pasándose al toro a milímetros, como siempre, y dándole todas las ventajas, hasta acabar en la puerta de cuadrillas. Se tiró a matar o morir, como si su temporada dependiera de ello. Dos orejas sin discusión, a pesar de que un presidente sin sensibilidad concediera la segunda ya con el toro arrastrándose. Vuelta al ruedo apoteósica con gritos de apoyo al torero. En su primero demostró Morante las ganas de agradar que tenía, y le sacó catorce detalles toreros a un toro que por su mal estilo no se lo merecía.

Foto Entreartes Comunicación

De lo demás poco que destacar. La corrida de Domingo Hernández, desigual de presentación, con algún toro basto, ha sido descastada, en general. Con toros tan desentendidos de la lidia que parecía que veían mal. Embestían tres veces bien y dos mal, se aburrían, se paraban, o querían echarle mano al torero. Juan Ortega ha estado queriendo toda la tarde con toros a contra estilo. Al quinto lo recibió con unas verónicas que empezaron esperanzadoras y acabaron atropelladas. El de la música, que todavía estaba obnubilado por lo de Morante arrancó a tocar. Sus dos faenas han sido meritorias para las condiciones de sus toros. Pablo Aguado también ha estado queriendo toda la tarde, pero ni en su basto tercero ni en su desentendido y descastado sexto ha podido hacer más que estar digno con ellos.

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