Hemos cerrado la Feria con la tradicional corrida de Miura, que ha resultado parecida a la del año pasado. Toros preciosos de estampa, con su trapío, todos cinqueños y con el comportamiento típico de este encaste. Pero ha tenido poca fuerza, poco poder y, sin embargo, ha tenido nobleza en algunos toros.
El Fundi ha estado sobrado con sus dos toros, el primero metía la cabeza con clase y el torero le hizo una faena larga de menos a más y sobando mucho al toro. Su segundo era más áspero, sobre todo por la izquierda. Hemos comentado que Padilla ha dado alguna verónica de manos bajas pero en su segundo fue fiel a su estilo con varias largas cambiadas de recibo. Este toro también fue noble y Padilla lo toreó a su manera heterodoxa.
El presidente devolvió al último miura. Cuando salió el sobrero de El Serrano, que era un “tío” con casi 600 kilos y astifino, pero como no era miura, la plaza se desinfló, la expectación era distinta y lo poco que hizo Valverde con él careció de la importancia que se le da a lo que se hace con uno de Zahariche.
Curiosamente en el toro devuelto tuvimos el número del espontáneo, que ya parecía olvidado y que salió como un señor por la puerta de cuadrillas, aprovechando que estaba abierta. Por ver cosas antiguas hemos visto hasta un gallo que le tiraron a Padilla y que campeó por el albero un buen rato hasta que decidió darse el “voletío”.
Hemos hablado en el tendido de lo repetitivo que está este cartel, los mismos toreros llevan varios años toreando los miuras en Sevilla, era exactamente igual que el pasado año. Estos matadores se merecen lidiar otros toros para que les veamos otras cualidades, y los aficionados nos merecemos otros toreros para ir alternando y ver lo que otros matadores son capaces de hacer con este encaste. Y si van a cambiar el cartel, a ver si tenemos suerte y nos cambian también al presidente.
