Con este titular firmaba burladero.com un artículo editorial días atrás, que refleja el hastío que estamos sintiendo con todo esto de la prohibición.
Me he resistido a comentar estas sesiones del Parlamento catalán porque me da tristeza el circo político que se ha montado allí. Que es un tema político para alejarse a todo lo que huela a español, ya no le cabe la menor duda a nadie. Si la Fiesta en vez de tener apellido español tuviera traducción al catalán, como “Bous al carrer”, no tendríamos cuestión. Como vienen diciendo, el problema no es que en Cataluña quieran prohibir los toros, el problema es Cataluña.
Lo que hemos oído en el Parlamento catalán es una sarta de lugares comunes y unas comparaciones que sólo con plantearlas ruborizarían a todo el que le quede algo de vergüenza.
Lo que sí he echado de menos en todo esto son a los más interesados, a las figuras del toreo, a los empresarios, a los ganaderos, y también a verdaderos aficionados del ámbito de la política, artistas, periodistas, etc. Pero estamos en la dictadura de lo políticamente correcto y parece que no se quiere molestar ni señalarse.
En este blog decidimos hace tiempo no incluir los comentarios de los antitoro. Sólo hemos dejado colar alguno, educado, cuando argumentaba algo original y hablaba de algo alejado de los lugares comunes de la tortura. Pero siguen llegando, y los voy leyendo cada vez con más vergüenza ajena, porque hay ataques generales y personales. Tentado estoy de publicarlos.
Digo que me he resistido a hablar de los anti, porque estamos aquí para hablar de lo que nos gusta, los Toros, y a los que no les guste, que no vayan y que nos dejen en paz.



