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En El Puerto Morante puso el arte y Cuvillo la decepción

He comentado varias veces que cuando se viaja para ver toros, hay que valorar en lo que valen, el almuerzo anterior y la tertulia posterior. En este caso el almuerzo de la esperanza fue con morantistas irredentos, Juan y Aurelio López, los que le regalaron al artista el biombo de Gallito, Lorenzo Clemente del blog lagrantemporada, José Morente del blog larazonincorporea y mi compañero de abono de Sevilla Juan Luis Villanueva, que me suele dar muchos titulares de los artículos de la Feria.

La corrida tuvo un protagonista, el arte de Morante, posiblemente el último artista que tengamos en el escalafón. Estuvo con ganas toda la tarde noche (la corrida comenzó a las 20 horas). Toreó de capa primorosamente y con la muleta suplió con la profundidad de su arte la falta de toro que tuvo, su primero sin fuerzas ninguna a pesar de no ser picado, y el segundo descastado y sin decir nada. Lástima que pinchó sus dos toros, si no estaríamos hablando de orejas.

Cayetano entró sustituyendo al lesionado Manzanares, pero con distinta suerte y condiciones que la de Ferrera el viernes. En su primero, que se quedó parado a la tercera serie, no aprovecho las dos primeras, y en su segundo, manso y rajado, estuvo más cerca de lo que hace Padilla que de él mismo, mientras el público femenino lo piropeaba. Ginés Marín le cortó una oreja a su primero en una faena pulcra que no pasará a la memoria y se peleó con su segundo, manso y topón.

La ovación de la noche, y en pie, fue para dos soberanos pares de Iván García, marcando los tiempos, dejándose ver, incluso esperando a toro arrancado, y clavando en lo alto. También sonó una fuerte ovación para un milagroso quite de Ginés Marín a la salida de un par de Carretero que salió trastabillado con el toro pegado al galope.

El domingo volveremos para ver a Morante (tres toros, más oportunidades), para almorzar en compañía de morantistas jartibles (el del toro es turismo de calidad y gasto), y volveremos a contarlo, espero.

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Abono Sevilla 2017

Torrestrella gana crédito

El miércoles empezó el ciclo continuado de corridas de toros de la Feria de Sevilla, con tres toreros noveles y una ganadería de solera. José Garrido, y los que se presentaban de matadores en Sevilla, Álvaro Lorenzo y Ginés Marín, se enfrentaban al hierro de Torrestrella, que tan buenas corridas ha echados en Sevilla, pero que últimamente no había estado al nivel esperado.

La corrida, bien presentada, con algún toro que se escobilló, ha tenido clase y nobleza, aunque ha carecido, en general de motor. Hemos comentado que si los toreros le hubieran dado más distancia en vez de ahogarlos con las cercanías, igual podríamos haber visto más, sobre todo en los tres primeros. Cuando los toros venían de lejos, con su inercia, y no se paraban, iban largos, pero cuando se paraban ya les costaba mucho volver a arrancarse. Lo cierto es que los tres primeros, parecían que tenían más de lo que los noveles toreros les sacaron.

El cuarto fue el mejor del encierro. Garrido sí lo citó de largo, y le cuajó una buena faena. Toro encastado y noble, que fue muy ovacionado en el arrastre. Garrido cortó una oreja. A Lorenzo se le ha notado algo verde y Ginés Marín se ha quedado muy quieto en el último, el de menos clase de la tarde, pero no obtuvo recompensa.

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Presentación de El Parralejo con caballos en Sevilla

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Muy buena entrada para ver la presentación en Sevilla con caballos de los novillos de El Parralejo, los preferidos por el escalafón por su movilidad y juego, y con grandes triunfos en plazas de máxima exigencia. De lo primero que hay que dejar constancia es de la magnífica entrada para un domingo de mayo en medio de un puente, mucho mejor que en otras novilladas. Quizás que el día siguiente fuera festivo animó a la gente a ir a los toros. Podría plantearse la Empresa poner estas novilladas las tardes del sábado, o incluso las tardes noches del viernes, ahora que muchos sevillanos abandonarán la ciudad los domingos.

La novillada de El Parralejo estaba magníficamente presentada, pero fue muy irregular de comportamiento. Destacó un segundo novillo, bravo y encastado que la tomaba por bajo con largura y transmisión, y al que Ginés Marín, incomprensiblemente, le acortó los terrenos para querer hacer la faena moderna de parones entre pitones y que acabó firmando con un bajonazo, diluyendo el triunfo. Su segundo fue de los mansos más mansos que se han lidiado en Sevilla en los últimos tiempos.

El lote de Álvaro Lorenzo fue el más potable. Su primero era noble pero le faltaba algo de fuerzas. Lo toreó con oficio y temple y lo mató bien cortando una oreja sin mucha fuerza. Su segundo tenía la nobleza dulce que se busca últimamente, pero le faltó empuje. Destacar lo bien que se manejó el novillero a la verónica en sus dos toros, ganado terreno.

Pablo Aguado no tuvo suerte con sus novillos. Su primero se defendía y en su segundo tampoco pudo rematar. A este último de la tarde lo recibió en los medios de rodillas, con cinco faroles encadenados, a toro galopando y cambiándole los viajes, que fueron lo más emocionante de la tarde.

También hay que decir que el irregular viento de Levante molestó la lidia toda la tarde. Este viento que hace cambiar los estados de ánimo bien pudo influir en la evolución de la novillada ¡Vaya usted a saber!

@isanchezmejias