Lo que llaman “El toro de Sevilla” se ha convertido últimamente en un coladero de reses impresentables para nuestra plaza y nuestros aficionados. La amabilidad, y quizás la permisividad de este público, ha derivado en un pasotismo absoluto de este nuevo público triunfalista sobre lo que sale por los chiqueros. El encierro de Matilla fue sencillamente impresentable y no debió de lidiarse. Ayer salieron toros como el segundo de Morante, más chico que algún novillo que se ha lidiado aquí hace poco.
Pero Morante de la Puebla tiene cogido el Sitio y es capaz de tapar todo. Le tiene cogido el Sitio al toro que le embiste siempre que él esté delante, le tiene cogido el Sitio al público que le jalea casi todo lo que hace, y tiene cogido el Sitio de todo el Toreo incluyendo empresarios y autoridad. Su primero parecía sin fuerzas y poco propicio al lucimiento, después de tres pases de recibo le dijo al subalterno que siguiera él con los lances y se metió en el burladero. Todos sabíamos que ese toro sería devuelto, como así fue antes de ir al caballo. Pero después es capaz de ponerse en un sitio, donde se necesita un valor sordo para que los toros embistan, hasta los que no quieren, y compuso dos faenas de las suyas en las que cada pase es mejor que el anterior. A ambos toros los mató de dos estocadas, haciendo la suerte de forma bella y clásica, aunque cayeran desprendidas. Un público desorbitado y triunfalista le pidió la oreja del primero, y para sacarlo por la Puerta del Príncipe, a todas luces desmesurara, las dos del segundo.
Juan Ortega lo intentó sin éxito. Su primero era un toro muy soso y que no molestaba. La faena fue de pases buenos, pero aislados sin poder ligar. En segundo lugar lidió un toro de Garcigrande que parecía tener posibilidades, pero sencillamente no se entendió con él.
A Pablo Aguado se le vio alegre y con muchas ganas de hacer las cosas bien. Su primero tenía más vida que los anteriores y permitió una faena ligada con pasajes magníficos de naturalidad y torería. El pinchazo se llevó la oreja. El último se lo brindó a Morante, supongo que, entre otras cosas por la ovación de este tras el rabo de Aranjuez. Este fue el único toro de Matilla que debió de lidiarse por presentación, pero aunque “Espartaco” hizo de suerte de varas de forma muy torera, el castigo fue muy grande, repitiendo el toro al caballo varias veces en el primer puyazo y quedando el segundo trasero. El toro que prometía se paró pronto de muy castigado y nos quedamos sin faena.
Destacar que el nuevo público que va a la plaza, en contestación en parte a nuestro funesto ministro de cultura, es un público de aluvión, triunfalista y desmesurado que sólo quiere orejas y puertas grandes. Los jóvenes, además, están por educar en el Toro, ayer se lanzaron en masa para sacar a Morante a hombros cuando aún no habían ni arrastrado el último toro, con el consiguiente riesgo y trabajo de los empleados para que pasaran las mulillas entre el gentío a la carrera.

3 respuestas a «El toro indigno de Sevilla»
Deseando estaba leer su crónica gracias porque está esta es la verdad.
Muchas gracias amiga Juana. Me alegra leerla
Se puede decir más alto pero no más claro. El excesivo triunfalismo es tan malo como los ataques furibundos, ambos atacan la integridad de nuestra Fiesta. Lo del señor Garzón es de traca….. promete mucho y no cumple ni un 20%…… parece del PSOE, pues además ve conspiraciones cuando él es el único responsable. Es más importante el dinero que la integridad. Venía de salvador de varias plazas y poco ha tardado en mostrar su verdadero rostro…y en el día del Corpus, para que la verdad prevalezca sobre la fachada.