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Abono Sevilla 2016

El triunfalismo gana terreno

Ayer terminó la maratón de 12 toros consecutivos de Núñez del Cuvillo. Si nos atenemos al resultado, cinco orejas, podemos pensar que ha sido un éxito, pero dentro de unos días sólo vamos a recordar algunos muletazos de Morante y las ganas de agradar de los toreros.

Comentábamos en el tendido como poco a poco se va imponiendo la faena moderna. Cada vez vemos menos toreo clásico de verónicas, derechazos y naturales. Suponemos que por la falta de casta y movilidad del toro actual, se ha ido imponiendo el toreo de cercanías, el “arrimón” que dicen ahora. Lo que antes era un recurso se ha convertido en la faena normal, que empieza con uno o varios pases cambiados por la espalda, y se basa en cambios de mano, pases cambiados con el pico de la muleta, circulares invertidos, bernardinas, etc., en faenas larguísimas.

Como era de esperar un viernes de farolillos, un público festivo premió en exceso a los toreros. Que le den una oreja a Roca Rey después de una faena en la que hubo casi tantos pases por la espalda como de frente, y después de un bajonazo, sólo puede pasar si todos hemos perdido el norte de la medida. No le quitamos mérito al matador, porque ese toreo es igual de peligroso o más que el clásico. Cuando hay bravura y verdad en el ruedo, todos nos ponemos de acuerdo. Cuando lo que hay es valor a raudales y recursos, se podrán dar orejas, pero no es lo mismo.

El Juli no se ha querido dejar ganar la pelea después de que sus compañeros de cartel hubieran cortado oreja, y salió a por todas en su segundo, un toro al que le costaba mucho pasar. Tuvo que tirar de los comentados recursos del toreo moderno, hasta que resultó empitonado y herido. Pero pudo matar el toro antes de pasar a la enfermería. Con esto de las largas faenas moderna, la música arrancó a tocar cuando el diestro iba ya por la espada de matar, otro desatino.

Morante ha esperado al último de sus ocho toros para triunfar. Ha dado derechazos con la profundidad y torería que sólo pueden dar los elegidos, emocionando a toda la plaza. El triunfalismo ha hecho que le den dos orejas, en un toro que no toreó de capa, con una faena pase a pase, sin que el toro le permitiera ligar, y con una estocada un punto caída. Si estos son los nuevos derroteros del toreo nos tendremos que ir acostumbrando.

@isanchezmejias

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5 respuestas a «El triunfalismo gana terreno»

Buenas noches,

Rotundamente de acuerdo Don Ignacio.
Esto va por mal camino y de complicado retorno. La faena de Morante a un toro dulzòn , faena de plaza de segunda , nada que ver con aquel toro de Cuvillo de Bilbao…yo miraba al ganadero, y este encantado de la vida…
En el primer toro con el capote no paso con el toro de la primera raya de picar…

No he podido ver la corrida porque me encontraba viajando, pero por los comentarios que he leído y las llamadas a amigos que la han visto, creo que lleváis razón los que pensáis que se está pecando de triunfalismo, pero también es verdad que el toreo está necesitando «ilusión» y Morante «PONE» a la gente, incluso a mí en ocasiones, aunque también me «PONE» ver toros como el Victorino indultado, o la variedad y capacidad resolutiva que ha traído Roca Rey. Espero que no sea nada lo de El Juli. Gracias por vuestros comentarios.

De acuerdo con su comentario amigo ignacio, especialmente en el triunfalismo imperante y la cada vez más insoportable prevalecencia del toreo moderno basado en cercanías, recortes y pases cambiados.
Me gustó morante, si. Me pareció excesivo el premio, también. Me gustó con el capote de salida en el melocotón primero si bien sigo pensando que torea de capa con la mano contraria demasiado alta alargando de esa manera el vuelo del capote. El toreo de capa bueno es con el capote chico, cogido por la esclavina, como hacía mi admirado curo, y con la cintura nunca con la muñeca, como desgraciadamente cada vez se hace más y, por supuesto, con las manos bajas.

Con la muleta la faena fue irregular, quizás por la falta de fuerza del toro pese a su extraordinaria nobleza o la carencia de ánimo del torero, y siempre de series cortas. La mejor seríe quizás fueron una primera con la derecha, donde si hubo profundidad y temple, y uno serie final con la izquierda de frente, puro y clásico, si bien no pudo ligar. Entremedio, pases deshilvanados entre enganchones y rectificaciones resueltas eso si, quizás lo mejor de la faena, con desplantes, aforalados molinetos plenos de clacisismo, estética y sabor. Por añoranza gallista, me quedo con el desplante final tocando el piton derecho. La estocada fue correcta, quedando desprendidsa, pero eso es algo que tampoco valora el público moderno.

Me gustó igualmente la garra y ambición tanto del juli como de roca rey, si bien el toreo de este se aleja mucho de mis gustos clasicos y se incluye en lo que definimos como toreo moderno. Buen tercio de quites, costumbre que no se debería perder. ¿porqué no s einvito igualmente a participar en el mismo a Morante?

La corrida, tambien ,oderna, inválida y desrazada pero muy noble especialmente el cuarto al que podemos definir como toro de pitimini.

Me sigo quedando con cobradiezmos

Apropósito de estos comentarios que tan acertadamente vierten ustedes a la sazón de esta corrida de ayer y así como la de Victorino. les dejo unos versos a modo de comentario sobre ambas funciones

Hoy no hablaremos del sol
ni el azahar de Sevilla.
Hoy hubo otras maravillas;
como bravura y buen son
y este loco corazón
quisiera estar a la altura;
no en arte y magistratura
por ser difícil tal cosa,
más de manera juiciosa
dejaré mi partitura..

No fue un problema social
embarcar a ‘cobradiezmos’
¿Como al Pesoe, o Podemos
qué nos la piensan jugar?
‘Cobradiezmos’ fue legal
e hizo sacar los colores
a los presentes criadores
sin sentirse allí acharados
tras el callejón varados;
tomen nota los señores.

Un toro así es un problema;
pues no se sabe que hacer
¿Cuántos recursos tener
y validar un teorema
de clase especial? Qué pena;
a mí me supo a muy poco
ver en ‘allegro-non troppo’
a un bravo sin parangón;
aventó tanta emoción
que hasta el verso tornó loco..
…………………………………….

Cuatro de blandas facturas
y dos de oscuro color;
alguno causó dolor.
Los ‘rubitos’ con harturas
sosearon partituras.
Más uno ofreció el topacio
y en un claro oscuro espacio
huérfano fue de emoción;
lo declama mi renglón;
pero embistió muy despacio..

Y Sevilla como loca
volvió a rendir pleitesía;
ella tan de sacristía
el ‘tunante’ la trastoca
si el del clavel se destoca
y la Banda pone el son.
Tan despacio el diapasón
que hasta el sol el muy cobarde
aguarda ver el alarde
suscrito a toda función..

Cuando Morante al platillo,
todo dios en cautiverio;
para esperar el misterio
que ‘naqueró’ el giraldillo.
Su compadre el Baratillo
puso cadenas al sol
y su vientre en Fa Mayor
arrancó la fantasía
de torera melodía..
¡Sonó ‘La Gracia de Dios’!..

Porque este pueblo es así,
si se torea tan lento,
y derrochan sentimiento
de azahar y de alelí;
se para el Guadalquivir
pa’ pedir explicaciones
por toreras emociones
sin permiso del gobierno.
Mostrar el toreo eterno
trae sus complicaciones..

más o menos…

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